Masaje Perineal y EPI-NO

¿QUÉ ES?


El masaje perineal es una medida física preventiva aplicable durante el embarazo que consiste en la estimulación táctil de la piel y los tejidos con la finalidad de proteger el periné del traumatismo durante el parto. Además ayuda a familiarizarse con la sensación de estiramiento del periné siendo un factor protector contra el trauma perineal, principalmente episiotomías, en mujeres primíparas. permitiendo su relajación durante el parto y reduce el dolor perineal en el postparto.


¿QUÉ VENTAJAS OFRECE EL MASAJE PERINEAL?

  • Aumenta la elasticidad y favorece la circulación sanguínea de la zona facilitando la relajación de este plano muscular durante el parto.
  • Reduce la incidencia de episiotomías y del dolor postparto
  • Promueve el conocimiento de la anatomía corporal propia.
  • Es una técnica fácil de realizar sin efectos perjudiciales para la madre ni para el feto.
  • Permite la participación de la pareja.


¿CUÁNDO ESTÁ INDICADO?


Su eficacia se ha demostrado si se comienza a realizar a partir de la semana 32 de gestación, entre 2 y 7 veces por semana, durante 10-15 minutos.
La aplicación del masaje puede ser molesta durante las primeras semanas, pero irán desapareciendo gradualmente. Para evitarlas se recomienda comenzar la técnica sin forzar los movimientos, dando tiempo a que los tejidos se habitúen al masaje.


EPI-NO = EPISIOTOMÍA NO


A partir de la semana 37, tres semanas previas al parto se puede combinar el masaje perineal y el uso del epi-no.
El EPI-No es una especie de balón/globo de silicona, que se introduce en la vagina y vamos aumentando su tamaño de forma progresiva para dilatar y elastificar el periné gradualmente.


El uso del Epi-no permitirá:

  • Aumentar la elasticidad de la musculatura del suelo pélvico.
  • Trabajar la fuerza de la musculatura perineal (se usa para ejercitar el suelo pélvico, bien sea en el embarazo, postparto o cualquier otra etapa como la menopausia).
  • Reducir el riesgo de desgarro perineal y de episiotomías.
  • Disminuir la duración de la segunda fase del parto y el uso de analgésicos.
  • Reducir el riesgo de incontinencia urinaria y fecal, dispareunias, prolapsos genitales, dolores pélvicos

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